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¿Por qué la ciencia forense está en crisis y cómo resolverla? (En Reino Unido)

Autor: Ruth Morgan, Profesora de ciencia forense y criminalística, UCL, Inglaterra
Traducción: Andrea Sanguinetti
CALFIK
Edición: Patricio Levenzon
CALFIK
Marzo /  055-02-ACK-22

Imaginen que se encuentran en la corte, acusados de un crimen que ustedes saben no cometieron.  Ahora, imaginen que un científico sube al estrado y comienza a explicar al tribunal que su ADN se encuentra en el arma homicida. La ciencia forense no está lejos de ser una historia de éxito tecnológico: es posible detectar e identificar rastros forenses a niveles de resolución y precisión mayores que nunca antes.  Asimismo, es factible capturar, guardar y buscar más datos que en ningún otro momento de la historia.  Estas capacidades están transformando el alcance de la ciencia forense.  No obstante, a su vez, ésta enfrenta hoy un inmenso desafío.

¿Qué crisis?

La ciencia forense se ubica en la intersección entre ciencia, ley, trabajo policial, gobierno y políticas.  Constituye un ecosistema complejo, que debe poner la ciencia al servicio del sistema judicial.  Una reciente investigación del Comité Selecto de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Lores del Reino Unido reconoció que la ciencia forense se encuentra en un estado de crisis tal que está socavando la confianza en sus sistemas judiciales.  Esta crisis tiene múltiples facetas y aunque algunos de los hallazgos ya han sido reportados, tales como errores judiciales, malas prácticas y fallas en estándares de calidad, existe un aspecto de ella que se ha pasado por alto.  Un estudio también del Reino Unido identificó todos los casos ratificados por la Corte de Apelaciones durante un período de siete años, en los cuales la evidencia criminal fue crítica en el juicio original.  En 22% de ellos, la evidencia se malinterpretó.  Estos casos son sólo la punta del iceberg y ponen de manifiesto una causa más amplia de la crisis que está enfrentando la ciencia forense.

Esta deriva de un problema sistémico y profundamente enraizado de cómo se aplica la ciencia al sistema judicial.  No basta con ser capaces de detectar indicios forenses críticos (sean éstos físicos, como el ADN o digitales, como datos de GPS).  Es necesario poder interpretar lo que ellos implican en el contexto de la reconstrucción de un crimen.  Si, por ejemplo, se encuentran residuos de un disparo con arma de fuego en una chaqueta, no es suficiente tener la capacidad de detectar con precisión que esas partículas efectivamente corresponden a dichos residuos.  Es indispenable saber si la persona que vestía la chaqueta percutó el arma y, si lo hizo, si ocurrió durante el crimen.

En la actualidad, no siempre se cuenta con los datos necesarios para ello.  Por ejemplo, un estudio realizado en Estados Unidos el año 2018 reveló que al recibir 108 laboratorios criminalísticos la misma mezcla compleja de ADN, 74 de ellos correctamente incluyeron dos muestras de referencia como contribuyentes a la mezcla, pero también agregaron de manera incorrecta una muestra referencial de una persona inocente.  Es decir, 69% de los laboratorios interpretó el perfil en forma errónea.  Lo anterior constituye un tema muy delicado para cada tipo de evidencia de ciencia forense, desde huellas dactilares y ADN hasta fibras, residuos de armas de fuego y evidencia digital, y constituye un problema que afecta la esencia de cómo se aplica la ciencia al sistema judicial.  A pesar que hoy es posible detectar indicios mejor que nunca en la historia, para tener una ciencia forense sólida, es necesario saber lo que éstos realmente significan.

¿Cómo se llegó a esta situación?

La reciente investigación de la Cámara de los Lores realizó consultas de sondeo a los diversos ámbitos de la ciencia forense (desde la escena del crimen, investigación y análisis de laboratorio a la presentación de evidencia ante la corte), y lo hizo de manera tal de integrar voces de todas las esferas pertinentes (policía, abogados, sistema judicial, científicos, investigadores, ministros de gobierno y responsables de la formulación de políticas).  Fruto de ello, el Comité reveló las causas fundamentales de esta crisis en Inglaterra y Gales, y sus hallazgos aportan información valiosa a la ciencia forense a nivel mundial.  Se observó, por ejemplo, que el enfoque fragmentario de la ciencia forense, en el cual sus diferentes áreas se dividen entre policías y organismos auxiliares (abarcan la recolección de muestras y algún grado de análisis), servicios forenses (a cargo del análisis y la interpretación) y las cortes (establecen la importancia y valoración de la prueba) ha conducido a una devastadora falta de supervisión estratégica, responsabilidad y obligación de dar cuenta por parte de la ciencia forense.

Esta fragmentación ha derivado en un escenario en el que el valor de la ciencia forense no se ha reconocido o articulado en forma efectiva y ésta no ha constituido una prioridad estratégica.  Por ejemplo, (aún) no es posible demostrar eficazmente el valor real de detectar la fuente de un material que conduce a una confesión de culpabilidad.  Una confesión en el curso de una investigación puede reducir en forma significativa los tiempos del proceso judicial.

No obstante, a pesar de la evidente importancia de la ciencia forense dentro del sistema judicial, demostrar su valor estratégico ha sido difícil.  Esto se ha debido, en parte, a la falta de conexión entre las etapas de investigación y el trabajo de la fiscalía, lo que dificulta vincular un resultado en una parte del proceso con una acción en otra parte del mismo.  Está también el complejo tema de lograr un enfoque aceptado para equilibrar el valor del bien social y el costo económico – probablemente en el sistema judicial, el valor no sólo debería ser considerado un asunto fiscal.

Esta situación se ve incrementada en el Reino Unido, donde se ha creado un mercado de servicios de ciencia forense, en el cual las empresas privadas pueden competir en propuestas para proporcionar análisis de muestras.  El valor financiero de este mercado se ha reducido en los últimos 10 años desde £120 millones hasta alrededor de £50-55 millones al año y el resto del mercado se ha visto afectado por una falta de sostenibilidad (en parte debido al proceso de procuración que puede priorizar costo sobre calidad) y regulación.  Asimismo, los principales procuradores de estos servicios (usualmente la/s policía/s) han enfrentado significativos recortes presupuestarios, lo que ha redundado en una fuerte inestabilidad del mercado y grandes desafíos para asegurar la solvencia de los proveedores y preservar la integridad de la evidencia.

Por otra parte, existen serios problemas en torno a la ciencia forense en sí y la base de evidencia que la sustenta.  Cuando ha habido financiamiento disponible, el foco se ha puesto en equipar la industria con herramientas que contribuyan a la detección de materiales con mayor rapidez, precisión y nivel de sensibilidad.  Esto significa que “…la interpretación de la evidencia forense no siempre se basa en estudios científicos para determinar su validez” (Academia Nacional de Ciencias, 2009), lo que según la Cámara de los Lores continúa igual en 2019.  El enfoque en la detección de material forense por sobre la interpretación de lo que éste significa ha conducido a una falta de financiamiento para investigación que permita producir la base de evidencia necesaria para entender cómo (y cuándo) su ADN llegó al arma homicida.

¿Un camino hacia la justicia?

La crisis de la ciencia forense representa un desafío global complejo, del tipo que rara vez tiene soluciones simples y requiere el involucramiento de múltiples disciplinas y sectores para poder encontrar los caminos que conducirán a un avance efectivo.

Está claro que abordar “síntomas” individuales (como fallas en los estándares de calidad en los laboratorios) en el mejor de los casos ofrecerá soluciones de corto plazo a problemas específicos.  En su lugar, el futuro de la ciencia forense radica en enfrentar la raíz de la crisis de manera tal que se mantenga tanto a la tecnología como a las personas en el corazón de la reforma.

La ciencia forense necesita establecer una visión holística que asegure una conexión coherente entre la investigación y las cortes.  Es preciso que exista una supervisión estratégica a fin de establecer prioridades en los enfoques operacionales, mercados sostenibles para la prestación de servicios forenses y un estándar de investigación que sustente cada fase del proceso de la ciencia forense (desde la escena del crimen hasta la corte).  Lo anterior deberá conformar una estrategia corporativa colectiva que dé voz a todas las partes involucradas.

Un aspecto fundamental para enfrentar la crisis en el Reino Unido será la estabilización del mercado en términos de abordar los procesos de procuración, estándares de calidad y acceso equitativo a los servicios de ciencia forense, tanto para el ente persecutor como para la defensa.  Sin embargo, para apuntar a los temas de fondo de la ciencia forense a nivel global, también será imprescindible que la ciencia utilizada esté sustentada por investigación de excelencia.

La investigación en la ciencia forense debe estar en sintonía con las capacidades tecnológicas emergentes (IA) y el aprendizaje automático (machine learning) a objeto de desarrollar innovadoras herramientas para enfrentar los nuevos desafíos que surgen en la detección e identificación de trazas e individuos.  No obstante, también debe desarrollar las bases fundamentales para una interpretación evaluativa confiable, transparente y reproducible de lo que aquellos materiales detectados significan en una investigación criminal específica. Lo anterior requerirá un cambio gradual en las estructuras de financiamiento actuales a nivel nacional e internacional, así como la asignación de fondos específicos. En el Reino Unido, entre 2009 y 2018, menos de 0,03% del financiamiento total para investigación a nivel nacional se asignó a la ciencia forense y menos de 0,003%, a investigación básica.

Considerando cómo el sistema judicial modela nuestras sociedades, hay demasiado en juego para ignorar la crisis de la ciencia forense.  La integridad del sistema de la ciencia forense es crítica para la administración de justicia y la confianza pública, por lo que éste es un desafío urgente para la comunidad global.  

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Patricio levenzon

Perito Investigador de Incendios

Durante su extensa carrera, ha participado en litigios por parte del Ministerio Público, como también en la capacitación de fiscales de ese organismo. Asimismo, ha realizado pericias de refutación (metapericias) en sede arbitral y civil. Sin ser su única actividad, durante 32 años ha participado en el área de investigación de incendios y explosiones, tanto en Chile como en el extranjero. Su formación la realiza principalmente en Agencias Federales, Estatales y Universidades de Estados Unidos. Es fundador y Director Ejecutivo del Centro de Apoyo Logístico Forense para la Investigación de Incendios y Explosiones (CALFIK), organización que cuenta con modernos laboratorios de especialización forense, además de un destacado equipo de técnicos y profesionales de diversas áreas.

  • 1998 – 2004: Director del Programa Internacional de la Academia de Ciencias del Fuego de la Universidad de Nevada, Reno, Estados Unidos. Implementa un convenio con la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos de Chile y Emtak – C.E.N.E.C. para la construcción y operación de nuevas instalaciones destinadas a la capacitación de los distintos cuerpos de bomberos de Chile.
  • 1998 – 2010: Profesor Civil en el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros de Chile.
  • 2018: Inspector Jefe del Departamento de Investigación de Incendios del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa – DET (Chile).

Especialización

  • Graduado de la Academia de Policía del Estado de Luisiana, Estados Unidos (Programa de Asistencia Antiterrorista, Investigación Post-Explosión).
  • Curso Técnicas Avanzadas sobre Origen y Causa con especialidad en Técnicas de Corte, impartido por el Bureau of Alcohol, Tobacco and Fire Arms (Agencia Federal ATF), en National Academy, Federal Law Enforcement Training Center (FLETC), Glynco, Georgia, Estados Unidos.
  • Pasantía en el Bureau of Fire Investigation del Departamento de Bomberos de Nueva York, programa práctico con régimen de internado.
  • Diversos cursos en la Escuela de Entrenamiento para Bomberos de la Universidad de Texas, Estados Unidos.
  • 2019 – Curso Crime Scene Investigation en Chaminade University of Honolulu, Estados Unidos. 
  • 2021 – Se certifica como Instructor NFPA 1041 (I) de la Asociación Nacional de Protección Contra el Fuego de Estados Unidos.